Vienes hacia mi

Te fuiste, y ahora vienes hacía mi pidiendo piedad por el daño que me hiciste, te fuiste en el momento que más te amaba, cuándo más te necesitaba, cuándo más te concebía como parte de mí. Ahora vienes hacía mi diciéndome que has aprendido a soñar y compartir; a ser una mujer libre y soñadora, que ahora comprendes mis labios cuando te exclamaban pasión y extrañeza, que ahora después de tanto, el amor te ha defraudado, que la vida es bella si es compartida, que has aprendido que el amor es único, no cuando la calma no te abraza sino cuando se arropa del caos porque así se nutre, se hace fuerte y se hace invencible. Aprendiste a intentar, a nadar bajo el huracán, a sentir de la mierda de la gente que se aprovecha de ti. Y ahora vienes hacía mi porque has aprendido a no dudar.
Yo también camino sin dudar, porque dudar es un instante para sentirse muerto, estoy intentando vivir para poder escribir y plantar un bello jardín en el lugar de la esperanza. Porque a pesar de todo quiero pisar un suelo más natural y más próspero, quiero sentir la pequeña energía de las cosas que dicen vale la pena. Y aunque creo que es un simple discurso trillado, hoy quiero creer en eso.
Quiero creer en la fe y en el alma, quiero pensar que te amé tanto que hoy vale la pena el perdón, quiero pensar que esta realidad no es más que un simple juego programado en una difícil modalidad, quiero creer en mis ídolos, en mis amores muertos, quiero creer tan sólo en una nueva oportunidad.

Lecciones

Aprendí que la soledad habita en la mente, el silencio dice más que las palabras, el amor es una forma de excepción, la cerveza un trago que mata, libera, divierte e inspira, la familia un tesoro preciado, el amigo un agente libre que decide contar contigo, los hijos un proyecto difícil, la escuela un espacio de recreación, los libros un pasatiempo, la música parte de nuestra vida ordinaria, la droga una puta viuda negra, la honestidad un acto que a muchos molesta, la responsabilidad que deviene a la vida sin pedirla, el trabajo una necesidad, la calle un jardín salvaje, la poesía una escaparate a la aventura del sentimiento, el sexo el mejor ejercicio, la ciencia política una falsedad plástica, la filosofía un pensamiento abstracto, que el tiempo libre es un tesoro y que la existencia es como una gran coño esperando a que te la folles.

Escritorio y esperanzas

Y hablando de escritorios, de esos que son menospreciados por pecar, según algunos de no hacer nada, que se afanan sólo por aquellos que hablan desde cuartos aislados, que funcionan como laboratorios estudiando individuos en formas de ratas que hacen política, religión, economía o cultura. Esos escritorios que pecan por mantener a “intelectualoides” observando desde la distancia, apáticos, simplistas, iconoclastas de taburete o poses de dominio académico. Esos escritorios, algunas veces, hacen más que una acción y un discurso; de la misma forma también son espacios de lucha y esperanza.

Temores

Soy quien le teme más al intelectual que al ordinario, el intelectual destella sapiencia, el ordinario busca una verdad, el intelectual se mueve por el sabor de la letra que desprende su pensamiento, el ordinario lo mueve la búsqueda por la trascendencia que provoca su inquebrantable experiencia, el intelectual desea ser reconocido, el ordinario desea el reconocimiento de sus seres queridos, el intelectual a veces mira con desprecio, el ordinario desprecia el menosprecio, el intelectual se rodea de espacios mozos, el ordinario hace de los espacios mozos un lugar de placer, el intelectual juzga los gustos ordinarios, el ordinario degusta de los gustos comunes, el intelectual busca formas para vivir, el ordinario solamente existe.

Complementos

Con unos tragos de cerveza, tu belleza adquiere una dimensión. Es verdad, indispensable para escribir y para besarte. Con unos tragos de cerveza te apareces, te escapas, te eres mía o te haces aquella canción, te transformas en prosa; monólogo; libro. En tu belleza frágil frontera de debilidad, tu mirada es mi mirada, tu cuerpo no es mío y sólo mis fantasías son sólo mías. Con unos tragos de cerveza, me pierdo de la debilidad, de un país en donde no se puede vivir mucho y de tu ausencia que aniquila. Tu belleza tiene una cualidad casi extraña, maquiavélica, siempre perversa. En un trago de cerveza las emociones son demasiado fuertes y mi condena por ti.

Ser

Me gustaría ser filósofo, poeta, ensayista, politólogo y periodista. Nunca he pretendido ser todo eso que colmara mis deseos en mi persona, ni satisfacer todas mis aspiraciones por las cuales mi vida se legitimara. Nunca he pretendido vivir mil vidas futuras, profesionales o “exitosas”. Nada más soy lo que soy, y algunas veces, con grandes dificultades.

Amor líquido

¿Cuánto costó nuestro amor? No sería raro, que después de todo me dijeras la cifra casi exacta del dinero que se gastó. ¿Cuánto costó nuestro amor? Los viajes, los hoteles, el vino que degustábamos en la antesala de nuestra pasión, las infinitas llamadas telefónicas en madrugadas ordinarias, los cafés, los libros que nos regalábamos. Son los tiempos en donde el dinero todo lo mide. Así que, nuestro ex-amor no se escapan de sus tenazas. Nuestro amor nos costó mucho dinero, será acaso que por ese motivo, ¿fue bueno?, ¿fue del importante?, tanto que hasta en mis días no te olvido. Sin embargo, en mis tiempos de juventud sigo recordando que era feliz con un cigarrillo en un cuarto compartido. Haciendo el amor a la intemperie entre los pastos y las flores. Era feliz sin hotel, ni casa, ni teléfono. Sin tus lencerías de encaje y jacuzzis. Tenía sólo diecisiete años.