Imprescindible

Y uno aprende que lo imprescindible no son los libros, no es la música, no son los gatos, no son los paraísos de los jardines, no es la poesía, no son los textos que uno escribe, no son las reuniones con los amigos, no son los tragos de cerveza, no es entender la falsedad de la política, no es ofenderse por la condena de la crítica, no es la paz de las buenas intenciones, no es el amor compartido, ni siquiera el goce de admirar la luna grande sobre la ventana, no es el placer de un orgasmo, no son las calles que uno recorre desde la infancia, ni tampoco es aquel bar en donde hacíamos el amor con las miradas.
Uno aprende que lo imprescindible es otra cosa; mera filosofía.

Lluvia triste en tu ausencia

Me duele la lluvia triste en la noche de la ausencia. Penitencia de tu cuerpo que se esfuma en la catedral de la nostalgia. El lenguaje es el modo austero de convocarte. En medio de lozas lúgubres de violencia, muerte y sangre en ciudades mexicanas. La tormenta de tu olvido es el modo de hacerte el amor entre sonidos de balas y es el modo de meterme entre tus piernas. Ya no quiero ver la lluvia caer, te lo juro. Y pensar que, de igual forma que aquí, allá donde no sé dónde estás, está lloviendo. Quizá tengas el cabello mojado. Quizá disfrutas de tu tranquilidad. Quizá tienes en tus manos ese teléfono que no utilizas para llamarme. O quizá te inundas en la tristeza por los recuerdos de mi. Discúlpame, pero bajo aquella lluvia nocturna, al igual que tú, la vieja literatura me mató; te le parecías tanto.

Mujer pensante

No importa no tenerte en cuerpo, si te tengo en pensamiento. Ahí eres mucho más letal y seductora, mucho más libre y confusa, mucho más intrépida y elocuente, mucho más hermosa y sexy, mucho más amorosa y difícil. Eso te hace ser única y creativa. Me posee y me enamora, que las letras de mi poesía sean tu tributo. Mi mujer pensante…

Libertad

Conquistamos la libertad, somos hijos de ella, pero la libertad cuando uno no sabe tratarla con sapiencia, daña, hiere, mata, enloquece, maniata. Qué importa la libertad si no hay con quien compartirla, qué importa la libertad cuando olvidamos de sentir para sólo pensar. Qué significa la libertad cuando tú, ellos y nosotros estamos como estatuas, como espíritus que se desprenden por la locura y la nostalgia de estar en una simple libertad. Qué importa todo eso, si al final vemos la vida pasar un poco más próxima, un poco más pesada, un poco más liviana, un poco más fuerte. Qué importa la libertad, si no nos hace libres porque nos enclaustra en nuestros pensamientos, en nuestras excitaciones, en nuestros placeres, en nuestras irritaciones. Qué importa la maldita libertad cuando nos condenamos con anestesias…Y sólo estás tú con tu libertad y yo con mi inútil embrollo.
Me he quedado mudo.

Su nombre era…

Yo la amaba de mil maneras, pero sólo la que me lastimaba era la verdadera y la única forma de quererla, de poseerla. Vaya que era polifacética. Recuerdo que en noches de seducción, ahí estaba ella con mi camisa negra a cuadros, la perfumaba con su sudor de éxtasis y eso me enloquecía. Sabía hacerme suyo en los momentos precisos con una palabra, con un abrazo, con un beso, con un gesto de placer o con un desprecio…
Ella era como una aspiración en la calle del fracaso. Mis cervezas y mis borracheras tenían más sentido; hacía que supieran a dolor, que supieran a esa sensación de desolación, confusión, furia y amor.
La soledad tenía un precio especial, aunque siempre llegaba a mí en noches como estas; llegaba en forma de oscuridad, de lluvia y pocas veces se iba cuando renacía el sol.
Mis pulmones me pesaban y tocia como si tuviera una grave enfermedad de garganta, y eso me gustaba, quería fumar tanto hasta que su olvido exhalara de mi pecho en forma de tabaco y lágrima.
A pesar de ello nunca la he sacado de mi corazón, y tal vez nunca se vaya de ahí, porque ella, era más que una simple mujer de amores ocasionales; ella era como los aires de las altas montañas, frías, con resoplo fuerte y confuso al grado de dejarte sin aliento, pero bastaba con tan sólo quedarte varado en cualquier lugar y contemplar su encanto. La amaba tanto.
A pesar de su inquebrantable desahogo cuando me necesitaba, me entusiasmaba la idea de volver a tenerla entre mis brazos y aunque nunca pude convertirme en el hombre de su existencia, su nombre era vida.

Estado de naturaleza

Nadie en tu vida ha marcado tan fatal distancia entre la indiferencia y el regocijo. Me espanta todo lo que acontece en el mundo finito. La sangre, el desaliento, la incomprensión, la violencia, los golpes, las mentiras, la política, la falta de amor sincero, las balas y los discursos siniestros. Me desalienta la distancia entre lo criticable y lo sojuzgado, la muerte y la vida perecedera, la fantasía y la ideología, la concreción y lo discreto, el fatalismo y la esperanza pesimista. Son los momentos de los tiempos oscuros en donde nos sumergimos en caóticas transformaciones que no tienen dirección ni sentido. Me espanta todo lo que puede pasar, me siento vulnerable, pero sobre todo me siento incapaz. Es el tiempo de la política del cinismo, de la institución represiva, de la verdad oculta, del lobo del hombre.

¡He muerto!

Dejé el cigarrillo; dejé de discutir por situaciones sin motivo; dejé de hablar de política y de políticos que no se ocupan de mi; dejé el café por la mañanas sin compañía; dejé de querer morirme en madrugadas somnolientas; dejé de seducir a las mujeres por mi letra; dejé la fraternidad por el alcohol hasta amaneceres; dejé los libros de filosofía cubiertos de polvo; dejé de escuchar las canciones de Tom Waits, John Lennon, Depeche Mode y Marianna Faithfull; dejé de amar a mis padres; dejé en un baúl recuerdos de mi infancia; dejé comida para mi gato en su charola de mi amor; dejé a un par de amigos solos por su vida; dejé mi libreta lleno de frases de un libro que nunca escribí; dejé las alabanzas en forma de besos, agradecimientos y abrazos; dejé de ser yo mismo en la calle de los individuos; dejé mi historia de mi vida en un lapso de tiempo.
Ahora soy polvo, estrellas, llantos y recuerdos.
He muerto.