Frase

Coger es delicioso, coger con amor es deliciosamente conflictivo, pero tener un orgasmo con amor, sexo y pasión es una puta fantasía, que por lo regular se queda en eso, en una fantasía.

Quédate

Quédate mujer con quien te coja la mente y no el cuerpo. Pero contrae matrimonio con quien te folle las ambas, pero aún más. Mátate con quien te folle el alma, el cuerpo, el espíritu y la catarsis. Un verdadero amante no es quien te coge en la cama, en la casa o en el instante, es y quien te coge la vida.

Para la chica de los labios hermosos

Imagina a Amélie
dentro de una película de Wes Anderson.
Imagina que tiene los ojos de Caperucita
y la boca del lobo.
Imagina un bolso amarillo, una sudadera gris, los labios rojos.

¡Imagina!
Mirarte es contemplar una estatua de Bernini
al borde de la destrucción más absoluta,
analizando su belleza hasta el último segundo,
antes de romperse
en mil pedazos.

—Algo tan irreparable como yo, supongo—.

A nadie le gusta saber hasta qué punto es un cobarde,
y yo fingí armarme de valor
para llenarte la boca de flores.
Aún no sé si fue un acto de valentía
o me poseyó el miedo de escuchar a la nada
más que a ti.
Y qué ingenuo.

Supe que eras tú
cuando te vi bailar con el silencio
y
no
eché
de
menos
la
música.

Pero,
¿cómo le explicas a un pájaro
que te has enamorado de las alas que le arrancaron?
A ver quién coño le explica ahora al Sol que prefiero
verte amanecer a ti.

Deséame con suerte,
que me he perdido en el Triángulo de las Bermudas
que tienes en tu mano izquierda y estoy dispuesto
a encontrarte a besos por la Osa Mayor que llevas tatuada
a lunares en tu brazo derecho.

—Como si perderse y encontrarse en la misma piel no fuera suficiente señal—.

Deseémonos, amor;
que la tierra no se cansa de mirarte
cuando pasas frente a fantasmas de mirada vacía.
Y qué envidia.

Nunca escribo poemas a chicas de las que no me acabo enamorando.
Y siento decirte
que no podré
[evitar]
convertirte en poesía.

 

Laura.

 

Víctor Hugo.

Parágrafo 2

Y aquí estoy, de nuevo escribiéndote y contemplándote desde mi pensamiento. Supongo que fue la noche lluviosa la que me hizo recordarte o puede que el café que me tomé hace algunos minutos están seduciendo mi madrugada para que, al caer la lluvia, yo te escriba. Soy consciente que estoy rompiendo aquél doloroso pacto en donde se mencionaba que jamás volvería a dedicarte una noche de insomnio, pero mi nostalgia a veces me traiciona; a veces es como una fuerza que deviene a mi cuerpo y se arropa en el ambiente de ternura y me inspira a extrañarte. Sin embargo, extrañarte es buen motivo para que uno pueda desangrarse definitivamente en un poema. Pero condenado soy yo al no ser poeta porque los poetas se liberan en cada línea, en cada letra, en cada ritmo, en cada suspiro de sus lectores al ser leídos con emotividad y sentimiento. Pero aquí estoy, de nuevo ante mi imaginación y mi creatividad que ha dejado de estar poseída bajo el humo de la mentira, el sabor de la cerveza y la aventura del caos. Debo ser sincero, extrañarte me complace porque hace adentrarme hacía la senda de lo que un día fue conocido, pero también me hace recordar mi dolor que causó tu libertad; que causó tu ambición; que causó tu inteligencia; que me causó tu amor y tu adiós. Pero no te guardo rencor, porque a pesar de que sigo estando contigo en la distancia, me sigues enseñando que a la nostalgia hay tomarla con elocuencia e inspiración.

Para amarte

Para que yo pudiera amarte, nuestra América fue saqueada y colonizada y mis ancestros asesinados; evangelizados. Para que yo pudiera amarte Maquiavelo escribió “El Principe”, William Shakespeare “Hamlet” y Sylvia Plath, “Canción Putesca”. Para que yo pudiera amarte se inventó la política, Lorca murió asesinado y México tuvo una revolución. Para que pudiera amarte Octavio Paz escribió “La estación violenta” y Charles Darwin viajó al Río de la Plata. Para que yo pudiera amarte alguien plantó un cerezo, se cantó un bolero y se inventó el tequila. Para que yo pudiera amarte renuncié a mis miedos, te besé la boca, te hice mi vida. Para que nosotros pudiésemos amarnos, ocurrieron todas las cosas feas y buenas del mundo. Para que yo pudiera amarte el desorden se hizo soledad y tu ausencia mi nostalgia. Para que yo pudiera amarte los poemas se hicieron carta…Sin embargo, nunca jamás en la historia había sido tan cruel, hasta el día de tu despedida.

¿Cómo no te voy a pensar?

¿Cómo no te voy a pensar?, si eres el mejor pensamiento que he sustraído de las trágicas so penas de las tardes de primavera, ¿cómo no te voy a pensar? si te has convertido en el fantasma que rodean mis palabras y mis letras, ¿cómo no te voy a pensar? si desprendes una ilusión exitosa de mis amores fracasados, ¿cómo no te voy a pensar? si te quiero acariciar con el pensamiento, ¿cómo no te voy a pensar?, si cuando imagino tus ojos, se convierten en mi mejor poema, ¿cómo no te voy a pensar? si mi corazón es frágil y tu belleza infinita. Déjame pensarte.