Pensamiento de insomnio noche nostálgica

Había un viejo retrato detrás de aquel librero de mi alcoba, era casi imposible de moverlo, pues aún estaban resguardadas tus viejas cartas, junto con tus grandes aretes y tu muy deteriorado libro favorito de Plath. Que gracias a tu finito amor me dedicaste tres bellos poemas. De los cuales dos de ellos era casi inevitable de leer en situaciones nocturnas porque atentaban con nuestro romance que se recreaba en la cama en inviernos inhóspitos. Ahora los leo junto con mi amada soledad y me doy cuenta que los poemas no eran tan crueles en comparación a las líneas que me dejabas comúnmente en mis libros abstractos.
Justo como este:
“A mí tampoco me preocupa mi muerte, me preocupa no estar a tu lado; no eres un montón de nada para mi eres la alegría y el deleite de mi vida…
Ahora eres mi amor y simplemente quiero amarte, besarte, construir y soñar junto a ti.
Y no importa si es poco tiempo…

TE AMO

Atte. Tu Graciela J. J”.

Después de tantas noches, uno comprende que, de la misma forma que un intento de poema, también los retratos aniquilan y condenan.

Víctor Hugo.
Pensamiento de insomnio noche nostálgica.

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