Egolatría

Me hubiese gustado una vida más tranquila. Una vida que aparentara ser un poco más placentera. Dormir sin desvelos, gustos sencillos, conquistar a la mujer de mis sueños con nombre de aire rosando los árboles, escribir poesía con trascendencia y dedicarme a mis libros y mis letras en ocasiones comunes. Me hubiese gustado jamás beber y odiar el maldito humo del cigarrillo que me mata cada vez que suspiro una idea o una estupidez. Me hubiese gustado disfrutar del bosque por la mañana, practicar la política y reírme de nadie, pero sobre todo, de mí. Hubiese dado lo que me sobra de sangre para desangrarme definitivamente en un destello de alegría y esperanza. Me hubiese gustado odiar el jazz, el ruido de la ciudad y la sensualidad de saxo y dejar de lamentar por el pasado que ya no quema pero cómo me estorba. Me hubiese gustado ser un poco más yo, un poco más de nadie y dejar de ser para todos un hombre aspiracional con sesgo de grandeza y muchos dotes de imbecibilidad.

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