Ilusos

Sólo los ilusos hombres creen poseer a una mujer. Que con el tiempo uno descubre que es la mejor forma de manipular al amor. Porque cuando uno va descubriendo que la existencia se resume a tragos amargos y a pasajes bonitos que duran lo que una vela encendida en el umbral de la oscuridad, no poseer a una mujer puede que sea lo que te mantenga al pendiente de tus sentidos. Aunque los ilusos como yo, comúnmente estamos condenados a la búsqueda de la misma por sitios comunes, en donde sólo se encuentran escombros de muñecas rotas o de corazones echas trizas por la malaventura de los sentimientos de caos que desprenden el adiós o la nostalgia de ser abandonados contra voluntad. Y es entonces cuando los hombres ilusos como yo nos convertimos en máximos bebedores, en solitarios artistas o en el peor de los casos, en pésimos fatalistas que ignoran lo que una vez valía la pena arriesgarse y ahora es una forma de encubrimiento para la paz, pero también, para el destierro y la condena de vivir al borde del limite y de la soledad.

Y uno aprende

Después de un tiempo uno aprende a ser valiente. Aprende a despedirse sin rencores. Aprende a amar con libertad y con sapiencia. Aprende a escribir sin temor. Aprende a enseñar lo que que la ignorancia no limita. Aprende a perdonar con el olvido. Aprende a valorar los momentos de tranquilidad y convivencia. Aprende que la sinceridad no es un síntoma sino una necesidad. Aprende a decir las cosas con certeza y, algunas veces, con equivocación. Aprende a conformarse con la creatividad y la imaginación de la pluma. Aprende a dejar ir amigos. Aprende a ser fatalista con moderación. Aprende que los libros son un momento y no un desliz para la pedantería. Aprende que la paciencia es una virtud. Aprende que la libertad es un estado mental. Aprende que la amistad siempre acaba. Aprende que el amor duele pero que siempre es necesario. Aprende que la soledad es un estado para la inspiración. Aprende que los tragos matan pero también divierten. Aprende que la vida es un instante. Aprende que la muerte nunca llega, siempre y cuando estés en la memoria de tus queridos. Aprende que es mucho mejor no ser el mejor y hacer las cosas por pasión, por inquietud y por vocación. Aprende que la felicidad es una utopía, Aprende que la nostalgia es una oportunidad. Aprende que las letras no siempre curan. Aprende que los besos no son contratos. Aprende que el sexo no es una simple excitación. Aprende que los abrazos curan el alma. Aprende que la existencia te asfixia y te cambia.
Después de un tiempo uno aprende.

Mi inspiración

Tienes la costumbre de llegar fugaz, me inquietas, me seduces, me entretienes. Casi nunca llegas cuando te busco, llegas inesperadamente. Tal vez sea porque el silencio te seduce o porque eres acompañante de la noche, de la lluvia, de la magia de la ilusión o de la condena de la soledad.
Siempre me buscas queriéndome decir algo; tratas de que te encuentre siempre activa, e inesperadamente te sostengo con mi pluma y una idea que busco exclamar con sentimiento y precisión.
Tratas de motivarme con nuevas mujeres, esas mujeres que dicen quererte, que dicen admirarte, que dicen seducirte, que dicen que las ames, con temor, sin rencor, con pasión, con ternura, con sencillez y demasiada armonía. Porque su cuerpo es lo más parecido a la música, bella cuando se sabe tocar e interpretar, pero difícil para sentirla y cautivarla para escuchar ese canto luminoso.
Yo te he evito, trato de evitarme para que no me consumas en tus abrazos, en tus labios, en tu piel de rosa, en tus ojos de nobleza.
Me restituyo de tu poder, me escondo en la poesía que lucha, que une y reivindica.
A pesar de ello mi filosofía eres tú, mi virtud, mi anhelo y mi condena.
Siempre tienes la maldita costumbre de llegar cuando nunca te busca; eres mi inspiración.

De noche

Siempre llegas de noche. Cuando más débil me siento me tomas por sorpresa. Tanto que te expresas en mis letras. Que motiva mi corazón y mi trago. Amargo relato que no encuentra explicación continua. Te conviertes en luna cuando mis noches te buscan sin calma en mi cama. Besos convertidos en nostalgia y memoria de mujeres sin alma. Me emborracho por ti. Pretendo darle compresión a mi pasión y tu destello. Pero te quiero. Te hecho de menos. Te busco y no te veo. Pero te siento tan cerca de mi que sueño que aún sigues despierta en mi hombro. Te convertiste en fantasma, pero no importa, siempre juré amarte en cualquier forma posible. Así es el amor por ti. Pero juro que te extraño….

Aparenta

Puedes aparentar un mundo nuevo. Que te encuentras bien y que aquella luz de esperanza que un día dijiste perder hoy en tu camino toma mayor revuelo. Puedes aparentar que gozas del amor, que la dieta que te acongojaba ahora es parte de tu pasado y que cuando te llenabas de miedo saltabas como niña por la madrugada. Puedes aparentar que tienes un hombre digno de tus sonrisas, que viajas por doquier bajo tu estandarte de libertad y felicidad. Puedes aparentar que ahora entiendes de cine, que la filosofía te intriga y que tu mayor tesoro ahora es el experimentar sensaciones nuevas que hagan sentirte mucho más mujer. Puedes aparentar que te ama un buen hombre, en ese que decías que me convirtiera. Puedes aparentar domingos de plaza, cenas con tus padres, momentos inolvidables. Puedes aparentar que tienes la suerte a tus pies. Sin embargo, nunca podrás aparentar y nadie jamás te podrá dedicar y escribir un poema que te desgarre el corazón y el alma cuando estabas por iniciar un nuevo día.
Porque eso era una forma única de amarte…

Esta noche…

En esta noche no habrá cabida para suspiros, no existirá nada que lo pueda interrumpir. No me importa ser despedido o reconocido, solamente importa el humo que se desprende de mi boca, mis ideas que se plantan en mi escritorio, el trago amargo que se inserta en mi cuerpo de aquella botella. No me interesa el dinero, las religiones, ni la política. No me interesa la música, ni tu amor, ni las embarazosas pláticas del televisor. Abrázame soledad que hoy quiero ser parte de tu universo, de tu olvido, de tu grandeza, de tu incongruencia que aterra. Está noche liberame hasta transcender, hasta que mi alma alcance mi resistencia en vida.

Ciencia política

Mi disciplina que con su palabra encanta y con su actitud decepciona, que con su método acerca con una finalidad errónea. Apóstoles predican su verdad, incrédulos nacen cada día entre sus filas. La conforman liberales, doctos, reaccionarios, conservadores, progresistas, adoctrinados, autodidactas, próceres, poses, novatos y aprendices. A veces encanta, a veces entusiasma, a veces espanta, a veces no quieres ni regresar. Mi disciplina es sencilla, pero no por ello menos compleja. En ocasiones es mujer, te enamora locamente, y algunas veces se convierte en hombre, es fuerte, rígida, insípida no comprendes nada. Se dice que está muerta, otros creen que está más viva que nunca, yo digo que es como zombi. Mi disciplina que muchos confunden con prácticas de políticos, pero que en esencia es única.
… Ciencia política su nombre.