Mujer

Mujer: cuídate de los escritores, puede que físicamente sean feos, bárbaros, polémicos, controvertidos, inadaptados, nihilistas; cuídate cuando tome de tus manos, te abrace, te bese la frente y te diga que te quiere, tu puedes ser la Zaratustra de sus creaciones, de sus obras, de sus paisajes y sus aventuras; mujer, si un escritor te persigue tu puedes ser candidata a diosa de fogosa inspiración.

De nuevo…

De nuevo, de nuevo una silueta de mujer me seduce, me seduce tanto que hasta me quedo en la inopia de que algún día te pueda conquistar.
No he visto tu sonrisa, no conozco el olor de tu cabello, no sé de tus irritaciones, de tus pecados, de tus inevitables excesos, de tus tendientes aspiraciones, de tus constantes locuras, de tus temores y de las sombras que te pervierten.
No sé nada de ti, pero me cautivas, me conquistas inquebrantable-mente poco a poco porque me llenas de imaginación y de suspiro.
Me da miedo, pero he aprendido de él, porque el miedo para mi es sinónimo de que todo es posible: es atrevimiento; es fuerza; es motor; es aventura de sentirse vulnerable a pesar de lo acontecido.
No sé nada de ti, sólo sé que la música te hace suya, te libera, te sustrae, te hace el amor con su ritmo, te pierdes en su encanto y a veces, es tu mejor escondite.
La mística de tu cuerpo encerrado en la fotografía, y tus ojos? qué decir de tus ojos! ¡me matan! Me tocan el alma tanto que espero seducirte con mi poesía.
Esa poesía que te dice: Aquí estoy deambulando, casi a tus pies, aquí estoy, atrévete a equivocarte, atrévete amarme, atrévete a cumplir tus metas con las mías, atrévete a besarme, quítame el suspiro, miénteme con tu caricias o has que encuentre la verdad en tus senos.
Estoy aquí, puede que sea tu amor de instante o tu amor infinito, estoy aquí, cúrame las heridas o desgarrame el alma en el intento.
Pao Sanchez.
Víctor Hugo.

Ilusos

Sólo los ilusos hombres creen poseer a una mujer. Que con el tiempo uno descubre que es la mejor forma de manipular al amor. Porque cuando uno va descubriendo que la existencia se resume a tragos amargos y a pasajes bonitos que duran lo que una vela encendida en el umbral de la oscuridad, no poseer a una mujer puede que sea lo que te mantenga al pendiente de tus sentidos. Aunque los ilusos como yo, comúnmente estamos condenados a la búsqueda de la misma por sitios comunes, en donde sólo se encuentran escombros de muñecas rotas o de corazones echas trizas por la malaventura de los sentimientos de caos que desprenden el adiós o la nostalgia de ser abandonados contra voluntad. Y es entonces cuando los hombres ilusos como yo nos convertimos en máximos bebedores, en solitarios artistas o en el peor de los casos, en pésimos fatalistas que ignoran lo que una vez valía la pena arriesgarse y ahora es una forma de encubrimiento para la paz, pero también, para el destierro y la condena de vivir al borde del limite y de la soledad.

Víctor Hugo.

…Qué feo es vivir sin tu amor

Qué feo es vivir sin amor. Todo pareciera tranquilo, mis cigarrillos me duran más de tres días y mi café se mantiene caliente por varias horas. Las noches no se convierten en sexo y la música no se escucha interrumpida. No hay sueños por compartir y los logros saben como si les faltará ese sazón especial. Las personas te vanaglorian, pero de qué sirve eso si no hay con quién sentirse admirado, apreciado o peor, deseado e incontrolado. Qué feo es vivir así deambulando por las calles y revisando el móvil para ver si marca tu nombre. Mis libros se leen monótonos porque le falta esa sabiduría tan tuya cuando opinas sobre lo que se lee y mis letras, son las que más sufren por tu ausencia; le hace falta ese punto final que en su momento se convertían en un gesto y en un beso en mis labios. Qué feo es vivir sin tu amor, mi cerveza sólo me embriaga y la política deja de ser imaginada como el espacio de lo posible ante nuestros debates y visiones de sujetos nocturnos. Qué feo es vivir sin amor, porque todo pareciera felicidad y tranquilidad, pero hoy más que nunca he descubierto que tu inquebrantable ausencia me mata y me hace más poeta.

…Qué feo es vivir sin tu amor.

Sobre la felicidad

La felicidad es eso políticamente correcto que muchas personas hablan de ella como si fuese un maldito panqué de rosas. Con la felicidad no se pueden escribir poemas, no se puede hacer el amor, no se puede trabajar, no se puede ganar dinero, ni escribir artículos académicos o para algún periódico, no se puede hacer música, ni pintar tu destello en un cuadro sobre óleo. Mi percepción sobre la felicidad consiste en caminar contra el viento, saludar a desconocidos, no comprar alimento, ser espléndido. Es como la llovizna que cae repentinamente en la noche, que te moja la cara que a veces te enferma y que te arrulle en el sueño.

Me enamoré

Me enamoré de una mujer que para ella no existo. Para ella sólo existen mis poemas, mis buenas maneras de hablarle, mis pensamientos por ella, mis canciones con dedicatoria, mis mensajes de texto ordinarios, mi aspiración por ella y mis malditas noches de insomnio. Y aunque ella vive con temor porque tal vez sea yo el hijo de puta que por enésima vez lastimen su corazón, su dignidad y su tranquila vida. Mi alma está con ella. Porque si bien uno aprende con el paso de los años, es amar a la ausencia plausible y eso es lo más terrenal y sincero posible.

Pensamiento de insomnio noche cinco

Siempre me han gustado las cosas fáciles y que no demanden tanto esfuerzo. Supongo que ahí radica mi conformismo y pereza. Nunca me ha gustado arriesgarme más de lo que puedo. A veces pienso que no vale la pena otorgarle tanto tiempo a lo que algún un día, al final de cuentas, te arrebatará la vida. Tal vez por eso me rodeo de gente que vive al máximo, a gran velocidad. Cuyo resultado son existencias fatigadas pero llenas de experiencia. Desde que era un niño así lo fue y hoy no es la excepción. Aprendo de ellos tanto de lo bueno como de lo malo. Sin embargo, a pesar de mi inquebrantable desilusión por lo que antes amaba me doy cuenta que he elegido mal. Por qué algo de lo que realmente me han enseñado es a soportar esa vida veloz y alegre. Aunque eso los tenga enterrados en un terreno de sobriedad y aburrimiento.