Pensamiento de insomnio noche tres

Llegó en diciembre. Todo era gris hospital y ahora suenan violines como si fuera agosto. Supongo que llegó para revolverme la vida con sus labios rojos.
A ratos suena Graciela y no sé si quiero romperme la vida en sus medias o romperle las medias durante toda mi vida. A veces lee a Hermann Hesse apoyada en mi hombro y te juro que cerraría todas las bibliotecas del mundo
para leerle los labios.
Podría alumbrar la oscuridad de la pena con su forma de amanecer pero es de las que piensan que las rosas no calman el dolor de los cementerios. No le falta razón, al fin y al cabo matamos seres vivos para adornar a los muertos. Me ha puesto la vida con piel de gallina, y no seré yo el que trate de alzar el vuelo inútilmente. Le digo a las flores que he vuelto, le pido a la vida que te quedes.

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